Laborterapia:

(De labor y terapia)
1. f. Tratamiento de las enfermedades mentales o psíquicas mediante el trabajo.
Real Academia Española

03/01/12

Incontinentia Subita

Incontinentia Subita  creo recordar que se llamaba (o era Summa?) la mujer de no sé quién en La vida de Bryan.
Me viene a la memoria al repasar las fotos de algunas de mis manualidades desde que me compré cuatro herramientas de orfebre, no hará más de un mes.


Saepe cadendo

He vuelto a una de mis aficiones de los 20 años para descubrir que es lo mismo que he estado haciendo toda mi vida. Lo mismo que hacía mi padre, pero en diminuto. Me sorprende -y me asusta- la rapidez con que malgasto la poca plata de que dispongo. Por suerte, en este tema, los errores se funden, literalmente. Y así voy aprendiendo, cayendo a menudo. Como la gota. Como en la vida.



21/08/11

Otium, Catulle, tibi molestum est

Para los aquejados de mi mismo mal, el verano es tiempo de recaídas. En mi caso la cosa empezó con la muy sana intención de poner un poco de orden a mis trastos, que falta les hacía, y terminó, de momento,  con tres cuchillos curvos de muy distinto origen.

El primero es una modificación de una herramienta comercial, de Mora. Se trata de un cuchillo para pedicura de caballos (o como se llame la noble actividad en cuestión). En su forma original no me acababa de funcionar para la madera y en el proceso de decidir dónde guardarlo empecé a trastearlo y así acabó la cosa:

Entre mis ya muy escasas reservas de acero para cuchillos quedaban unos restos del de Uddeholm de donde salieron algunos ulus. Restos insuficientes para un cuchillo de verdad pero del tamaño justo para un "crooked knife" de doble filo:



Y ya en el clímax de mi brote, no me sentí capaz de tirar una vieja lima que resultaba tener el tamaño exacto para un mocotaugan:

Y así estamos, con tres nuevos trastos que guardar y con el taller hecho unos zorros, habiendo conseguido tirar apenas cuatro cosas que ya estoy echando de menos. Definitivamente, el ocio hace estragos en mí.

06/02/10

a sola rationis luce


Se ha repetido hasta la saciedad lo de que un psicólogo es aquel que al entrar una mujer hermosa en una sala observa las reacciones de los demás y esas cosas. Lo cierto es que los psicólogos que yo conozco, en tales circunstancias, no desaprovechan la oportunidad y hacen... lo que hacemos todos.
Normalmente prefieren experimentos de mayor calado, donde  puedan controlar las variables, como sacar una honda ante cualquier grupito reunido en una playa de guijarros. En una de éstas redescubrí yo las hondas. Cada cual se apuntó a la fiesta a su manera: la mayoría formando una ordenada cola para probar el invento, el psicólogo prácticamente tomando apuntes, y el enfermo que hay en mí buscando desesperadamente material con que trenzar mi propia honda a sola rationis luce.
Mala idea. En este tipo de asuntos la razón cuenta más bien poco; domina la intuición. Descubrirlo me llevó un buen tiempo: el de trenzar unas cuantas hondas, el de esperar las ocasiones propicias en que se juntan unas cuantas personas en un lugar pedregoso, el de aprender a observar las reacciones de los demás con espíritu de psicólogo diletante.
Nadie se resiste al citius, altius, fortius de una honda, nadie. Y cada cual lo hace a su manera. He visto sujetos que, habiendo observado con manifiesto desdén las prácticas de tiro ajenas, practicaban luego a escondidas hasta colmar en solitario su autoestima. Y a quien, asumiendo que sus piedras salían proyectadas sistemáticamente hacia atrás con fuerza considerable, obtenía sus disparos más certeros colocándose de espaldas al objetivo, con absoluta naturalidad. O a muchos otros que convertían el proceso en un ejercicio intelectual, escogiendo meticulosamente la piedra perfecta, contando el número de vueltas, analizando la suelta y el vuelo de la piedra, recalculando y corrigiendo sus movimientos, para acabar obteniendo resultados más bien mediocres, a sola rationis luce. He visto, en fin, a algunos neófitos absolutos lanzar piedras "más allá de Orión" al primer intento, a la sola lumbre de su instinto.
Estos días he tenido en mis manos una auténtica honda balear. Maciza, gastada, regular en su trenzado, con protecciones de cuero en los sitios precisos. Mis hondas a su lado parecían de juguete. Se la había regalado a JK un ilustre desconocido que la había encontrado en un campo y que tuvo la suficiente sensibilidad de ver en Javier al propietario ideal. Su trenzado parecía un misterio hasta que Ashley, ilustre adepto a la laborterapia, nos lo desveló: trenza plana de cinco (o siete) cordones.
Mi reproducción, a su lado, sigue pareciendo un juguete.

22/03/09

envejecer





Tan sólo tres posts más abajo recuperaba unas fotos, de ya hace un tiempo, del cuchillo de J.K.
Hoy mi novia le ha sacado unas fotos actuales. Ha perdido algo de pelo, ha ganado algunas cicatrices de sus correrías, se le ven zonas de desgaste... Resulta más digno, más noble con el paso de los años.
Algo así como su propietario, que ni envejece ni madura.

10/02/09

a la vejez...




Es harto conocido que a cualquier refrán castellano se le puede cambiar una parte por una expresión muy concreta y sigue conservando significado, aunque a menudo no sea el mismo.
Supongo que merezco que se me aplique la expresión en cuestión por el mero hecho de pensar en un nuevo proyecto de laborterapia más propio de adolescentes mañosos que de respetables y atareados padres de familia. 
El caso es que el proyecto tiene todos los ingredientes para resultarme atractivo: ébano, maple, caoba, madreperla, curvas sinuosas, barnices imposibles... y además suena bien (o debería)!
Mi única experiencia en este campo fue la reparación meticulosa, hace ya siete años, de un pequeñísimo violín infantil que una criaturita había conseguido desarmar casi por completo. Estuvo bien: me documenté, compré nuevos materiales, fabriqué herramientas... total para pegar un mástil y recolocar el alma. No quiero ni imaginarme a dónde me puede llevar mi nueva idea, pero por más que me autoaplico la segunda parte del refrán, no consigo quitármela de la cabeza.
Miedo me doy.
 

24/01/09

WETI



No pertenezco a ningún club, o casi.
Durante un tiempo estuve inscrito en uno de kayak, pero no me adapté demasiado bien a su disciplina y me llevé algún que otro disgusto. 
Es cierto que estoy registrado en algunos foros, pero leo más que escribo.
Con todo, mi afición a la astronomía me hizo dudar durante un tiempo de participar en el proyecto SETI, que tiene su gracia, hasta que encontré el proyecto WETI. Mucho mejor.
Soy, pues, miembro activo (es un decir) del proyecto WETI desde hace ya un tiempo. Y, hasta ahora, muy contento: todo han sido satisfacciones. Un gran proyecto colaborativo en el que puedes participar a tiempo completo, incluso mientras vas haciendo otras formas de laborterapia.